lunes, 24 de julio de 2017

“Cuanticuénticos”

Canticuénticos es magnético. Difícilmente haya alguno en la inmensidad del teatro Astral que no se imante a ellos al escuchar los primeros acordes de su show. Sin grandes vestuarios, ninguna escenografía más que sus instrumentos, ellos elevan varios niveles de algarabía con sus canciones. Todo dentro del registro litoraleño, con canciones regionales de nuestra cultural más federal.

Canticuenticos son Ruth Hillar (voz, flauta, acordeón), Daniela Ranallo (voz), Laura Ibáñez (voz); Daniel Bianchi (guitarras, voz); Gonzalo Carmelé (bajo, contrabajo, voz), Sebastián Cúneo (producción, fotos y videos) y Cintia Bertolino (voz). Nahuel Ramayo (batería, percusión, voz) por su parte, es quien impone los momentos más divertidos con sus intervenciones.

Éxitos en su Santa Fe natal, el grupo recorre todo el país con su magia sinfónica. Canciones como “Quiero para mí”, “El mamboretá”, “Noni noni”, “Bate con la cucharita”, “Nada en su lugar”, “Viene para acá” y “Cumbia del monstruo”, hacen que todos los chicos junto a sus padres hagan las coreografías y los sigan al pie de la letra, durante los más de sesenta minutos que dura el show.

Intimistas, simples, exquisitos y cargados de creatividad, Canticuénticos, declarados de interés cultural por el Senado de la Nación por su “trayectoria y valioso aporte al cancionero infantil nacional y latinoamericano”, logra un show contundente y armónico, de esos que dejan al espectador con ganas de más. En estos tiempos, donde todo se complementa con Internet, buscarlos en YouTube es una opción para continuar con esa magia teatral en la casa de cada uno.

Por Mariano Casas Di Nardo




El mundo de Stefy y vos: “El carrusel mágico”.

Muy diversas son las expectativas del público a la hora de encontrarse en la platea del Picadilly Teatro, segundos antes de que salga a escena Stefanía Xipolitakis. Los padres, tíos o abuelos por ver a esa intensa mujer que supo ser mediática junto a su hermana Vicky, los chicos por divertirse con una obra narrada desde los cuerpos en movimientos; y los que suelen ir al teatro y hacen de esa disciplina su trabajo o su cotidianidad y exigen además de espectacularidad, arte. Las dos primeras instancias se cumplen a la perfección, porque “El mundo de Stefy y vos” hace disfrutar a todos. Y la tercera sorprende. Porque esa protagonista que transitó los livings de todos los programas de chimentos a caballo de un escándalo por semana, hoy está bien orientada en el camino de los infantiles. Canta en vivo, cuestión que muchas de sus colegas no lo hacen; y tiene el carisma necesario para adueñarse de la atención de los presentes. Y sobre todo, la madurez para ceder el protagonismo en muchos cuadros, por momentos a manos de Jimena Piccolo que hace de la villana Aracna y de Ignacio Morales que interpreta al Caballo héroe.

“El carrusel mágico” cuenta la historia de una vieja calesita que corre peligro de destrucción para que la malvada Aracna construya en su espacio una fábrica de cosméticos. Para evitar ese final, Stefy, la nieta del propietario, recurre a los personajes del mismo carrusel que toman vida para ganar la batalla. Así, el Arlequín (protector de la felicidad y alegría, Caballo (protector de la valentía) y el Príncipe Azul (protector del amor), coreografías mediantes y disparatados chistes, se unen en la batalla.

Con un grupo de baile efectivo que hace lo impensado en el pequeño espacio del escenario del Picadilly, son Jimena Piccolo, Celeste Campos que hace de Hada bondadosa y Francisco Eizaguirre (el  Príncipe valiente), quienes más se destacan. Párrafo aparte para Stefy que se pone a la altura de la situación y hace que todo luzca mejor.


“El carrusel mágico” termina siendo una muy recomendable obra para todos los chicos, con mucho baile, color, diversión y con una historia que deja un mensaje positivo en estos momentos de tanta negatividad.

Por Mariano Casas Di Nardo




lunes, 3 de julio de 2017

Peter Pan y las aventuras de Nunca Jamás

Versión libre de Ariel Osiris y Alejandro Borgatello, sobre el clásico de James Matthew Barrie creado en 1904, que Walt Disney hizo famoso en el mundo entero en 1953. Pero es aquí El Capitán Garfio (Franco Dabove) con su cómplice Sakir (que hace de Smee), quienes se llevan la atención de todos los pequeños, por su impronta escénica. Enfrente, de la vereda del bien, Peter Pan (Matías Ghioni) en su versión más punk, con pelo largo y tatuajes, intentará que el villano no se consagre como el rey de Nunca Jamás. Para ello cuenta con la ayuda del Cacique Nube Roja (Marcos Gómez), Wendy (Anush Bustos) y Reina Titania (Nadia Ostratiki).

La obra cuenta la historia de Peter Pan y sus amigos, quienes ven interrumpida la paz en Nunca Jamás, cuando El Capitán Garfio, en su afán de adueñarse de la isla, le roba el polvo mágico a la reina de las hadas. Y ya con sus superpoderes, intenta hechizar al mismo Peter Pan para que se sume a sus secuaces. Una historia muy bien narrada y distribuida en los casi cincuenta minutos que dura el relato.

Con la atención de los chicos desde el minuto inicial, la obra consigue sus puntos más fuertes en las peleas de espadas entre los dos protagonistas, en el pequeño espacio que permite el escenario del
Terraza Teatro Bar. Las coreografías también son para destacar, además del vestuario, sobre todo en los personajes de El Capitán Garfio y Reina Titania.

Actuaciones correctas, un hilo conductor que no deja caer la atención, y canciones con diálogos desopilantes, que traccionan de inmediato las risas de los más pequeños. “Peter Pan y las aventuras de Nunca Jamás” es una linda opción para ver teatro en familia del universal repertorio infantil.

Por Mariano Casas Di Nardo